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14 de junio de 2026
OPINIÓN

Obligada la oposición a ciudadanizar candidaturas

PARA COMPETIR A MORENA

Por Francisco Javier Ruiz Quirrín

De la certeza de que todos los partidos políticos tienen dueño, nadie duda. En MORENA, por ejemplo, la primera y la última palabra la tiene el Presidente López Obrador. En realidad utiliza el término “democracia”, para justificar su demagogia. Sus imposiciones son las mismas que en su momento impusieron los presidentes emanados del PRI.

En los partidos opositores las cosas no son tan diferentes. Alejandro “Alito” Moreno, presidente del comité ejecutivo nacional del PRI, tendrá en sus manos el privilegio de hacer la lista de aspirantes a senadores y diputados federales y seguramente influirá en la determinación de candidaturas en la mayoría de las entidades federativas.

El objetivo del jerarca tricolor es asegurar y tener su propio “rebaño” y así jugar a partir del 2024.

Por rumbos del Partido Acción Nacional, Marko Cortés, el dirigente, no se manda solo. Existen fuerzas poderosas que influyen en las decisiones finales de ese instituto político. Los hay desde empresarios encumbrados, adversarios del partido en el poder, hasta otros “poderes fácticos” como la Iglesia y organizaciones promovidas por la iniciativa privada.

Qué le digo en el Partido de la Revolución Democrática (PRD) o Movimiento Ciudadano. En este último, Dante Delgado actúa como un auténtico propietario de esa franquicia.

Repito, ellos elaborarán las listas que llegarán al Congreso de la Unión, sin la necesidad de hacer campaña. Sin embargo, el escenario obliga a actuar de manera distinta en lo que se refiere a las candidaturas que buscarán el voto de los electores para aspirar al triunfo.

Es decir, los dirigentes de los partidos opositores a MORENA, si quieren candidatos competitivos y que puedan ganar, deberán olvidarse de los rostros de siempre y buscar perfiles surgidos de la sociedad civil, es decir, de los mismos ciudadanos que no carguen sobre sus espaldas las siglas de partidos totalmente rebasados.

Xóchitl Gálvez está completamente convencida de que para definir candidaturas, habrá qué buscar, como nunca antes, las figuras que en verdad puedan ganar.

Pudieran presentarse resistencias ante esta nueva forma de buscar las nominaciones, pero, habría qué preguntarse, ¿De qué le serviría a “Alito” y a Marko Cortés imponer los rostros del PRI y del PAN, si caminarían a una derrota segura?

En Sonora, por ejemplo, ¿de qué serviría que empezaran negociaciones entre Rogelio Díaz Brown y Gildardo Ramírez, para ir viendo solo nombres de sus militantes priístas y panistas para llevarlos en una boleta electoral?

MORENA cuenta con la estructura del gobierno y los suficientes recursos para mover esa estructura, la que finalmente es “factótum” para los triunfos electorales, luego entonces, sus opositores apenas harían bien si presentaran a la ciudadanía, candidatos que surgieran de ese mismo sector, el de la sociedad civil y altamente competitivos.

Xóchitl pone el ejemplo. Ella no es militante de ningún partido a pesar de que siempre ha abrazado al Partido Acción Nacional. Sin duda, tiene la plena seguridad de que los partidos son “gandallas” y que buscarán jugar sus propios intereses. También es válido, más sin embargo, hará más competitiva a la oposición el “ciudadanizar” la campaña y a quienes se enfrenten a la estructura oficial.

Marcelo Ebrard, una auténtica “piedra en el zapato”

ESTAMOS ante un caso en que el protagonista, sabedor de que existen expedientes que palacio nacional podría utilizar para llevarlo a tribunales, ha decidido “jugársela” buscando con ello insistir en su aspiración presidencial o bien, blindarse de por vida… A ver si podemos exponerlo… Marcelo Ebrard tiene elementos y pruebas para esperar de un tribunal electoral, considere reponer el proceso interno donde fue seleccionada Claudia Sheinbaum… Puede demostrar –al parecer- que se utilizaron recursos públicos para encumbrar a la ahora exjefa de gobierno de la ciudad de México, algo que todo mundo puede asegurar, pero sin “los pelos de la burra en la mano”… Desde el punto de vista formal, el que la Sheinbaum haya ganado la contienda interna de MORENA para asignársele la “coordinación de los comités para la defensa de la cuarta transformación”, no la hace candidata presidencial… Para que esto se oficialice, se requiere de un procedimiento que deberá ajustarse a los tiempos y leyes electorales… Ahí será entonces, cuando exista la posibilidad de que Marcelo pudiera registrarse para participar en ese proceso y tratar de ganarlo… Desde luego es una misión imposible (dado el control presidencial), pero nuevamente le pondría “sabor al caldo”… El también excanciller es un “hombre del sistema”, conoce perfectamente bien a López Obrador y éste último también conoce el día y la noche de Ebrard, quien sabe que es la última oportunidad de su vida para tratar de ser Presidente de México, aparte de su cercana formación al lado de Manuel Camacho Solís, quien, al no ser elegido candidato por el entonces Presidente Carlos Salinas de Gortari a fines de 1993, hizo su berrinche y dijo que no se pondría de tapete ante los hechos consumados… ¿Qué ganó Camacho? Ser enlace del gobierno con el ejército zapatista en Chiapas y fundar su propio partido de centro-izquierda, llegando a la Cámara de Diputados… El escenario ahora es distinto… López Obrador, en términos de control político, es más fuerte que Salinas y podría hundir a Marcelo… O bien, en su momento, sentarse, retomar el diálogo y llegar a acuerdos.

 

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