EL SER RESILIENTE
Por Violeta Moreno
Es curioso cómo a pesar de que la guerra sigue su curso en Ucrania, y al parecer será una guerra larga y el COVID 19 con su forma muy contagiosa de propagarse, prácticamente cada invierno volverá, para convertirse en una enfermedad endémica, solo que ahora no paralizará al mundo, toda vez que las vacunas nos ayudan a sobrellevarlo, superando la terrible crisis que nos tocó vivir.
El cambio es la única constante, estarse adaptando y el ser resiliente debe ser ahora una forma de vida para todos, lo que los números económicos nos dicen en algunos países es esta capacidad de adaptación y aceptación existiendo de forma etérea en los inconscientes colectivos de la sociedad.
Hay dos índices económicos que nos muestran la recuperación que se ha logrado de la economía a la que tanto afectó la epidemia del Covid 19, como son la inflación y el empleo, la primera a la baja y el segundo al alza. Por las mismas fechas del año pasado estaban justo al revés ambas cosas lo que nos pintaba un panorama bastante desolador en el futuro de aquel entonces, el hoy.
La inflación anual en el país en el pasado mes de julio fue de 0.48 por ciento, menor a la registrada en el mismo periodo del 2022 que fue del 0.74 por ciento, lo que hace la diferencia anual fuera una inflación este año de 4.79 por ciento, con respecto al 8.15 por ciento anual el año pasado.
Lo que sorprende con respecto a los pronósticos reservados que podría pensarse que continuaría subiendo en forma gradual la inflación a lo largo de este año al mismo ritmo del 2022, ya que no ha variado mucho el escenario que desestabilizaba los índices a nivel mundial.
El otro índice, el laboral, es factible haber pensado que mejoraría la contratación de personal, ya que por lo menos las cadenas de suministro y todos los puntos que tienen que ver con los recursos humanos de las empresas se vieron trastocados por las pérdidas de millones de personas que se sufrió en el mundo provocados por la pandemia, muchas de ellas mano de obra calificada en determinados campos de la producción, con experiencia en sectores industriales que surten productos de primera necesidad, como alimentos, ropa, viviendas, materias primas, entre otras, básicas para que nuestra agitada vida vida siga su curso acostumbrado.
Estos dos indicadores que se mantienen prácticamente constantes en casi todo el mundo, la inflación a la baja y el empleo a la alza, nos permiten abrigar la esperanza de poder ver la luz al final del túnel, con escenarios más optimistas que los que esperábamos cuando la inflación subía y el empleo bajaba, nos da claridad para otros temas que se deben debatir con respecto a nuestro futuro como la automatización y la inteligencia artificial con sus repercusiones en el campo laboral.
Las películas de Hollywood plantean ya esta problemática, ante el impacto de la robotización en el sector laboral y no se advierte solidaridad con oficios en empresas que ya han quedados desplazados por los robots y que tal vez no son tan visibles.
Pero en general estas dos cifras postivas nos generan cierta esperanza de que los seres humanos podemos superar este tipo de contingencias tan desfavorables, pero no debemos bajar la guardia, ya que también algunos expertos señalan que es muy probable que terminemos el año con una inflación del 7 por ciento que sigue siendo alta, pero afortunadamente más baja que la inmediata anterior.
