REGINALDO SANDOVAL, COORDINADOR DEL PT EN SAN LÁZARO
«Más allá de la alianza: El PT promete una cruzada legislativa para rescatar al campo mexicano».
Por Gabriel Ibarra Bourjac
El sistema político ideado por Reyes Heroles, la pregunta fue: «¿Dónde quieres a los inconformes del sistema? ¿Echando balazos en el cerro o debatiendo en el Congreso?». Eso fue lo que nos inspiró a discutir la patria que queremos en la ruta democrática”.
“Salvamos el pluralismo, la inclusión política, la paridad y evitamos el riesgo de no caminar hacia la construcción de un proyecto como el de la 4T. Lo vimos en la práctica en Coahuila; ahí se demostró que teníamos razón en la defensa de lo logrado en las reformas del 77 y 94”.
En esta entrevista con Legisladores de México, el coordinador parlamentario Reginaldo Sandoval reivindica el papel de su partido como el baluarte que evitó un retroceso democrático al oponerse al denominado «Plan B» de reforma constitucional impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Para el legislador originario de San Lucas de Tepetitlán, Zacatecas, esta postura no fue una rebeldía, sino una defensa del sistema de inclusión y debate institucional que visionó Jesús Reyes Heroles, asegurando que las minorías y el pluralismo sigan teniendo un espacio vital en el Congreso.
“La disputa del poder debe ser en el marco de la democracia y la lucha de ideas. Nosotros venimos de una historia donde se disputaba el poder por la vía armada, pero la historia nos demostró que por la vía democrática, pacífica y de convicción, se puede lograr el poder público y transformarlo”
Más allá de los acuerdos legislativos, Reginaldo Sandoval marca una postura autocrítica y propositiva respecto a la política agropecuaria del gobierno. Reconoce que, a pesar de los avances en subsidios básicos, la administración de la 4T ha dejado desatendido al sector intermedio del campo, generando un vacío en financiamiento y tecnología que ha frenado la soberanía alimentaria.
Ante esta problemática, el coordinador anuncia que el PT asumirá un papel protagónico para corregir el rumbo: el partido se ha comprometido a impulsar una política agropecuaria firme y audaz que vaya más allá del asistencialismo.
La estrategia del PT para el campo busca trascender la simple producción de materia prima e integrar al sector en una cadena de valor a través de la agroindustria, eliminando la asfixiante intermediación que castiga al productor y encarece el costo final de los alimentos para las familias mexicanas.
Reginaldo Sandoval subraya que esta es una tarea urgente para recuperar el campo, y el PT está dispuesto a ser el motor que presione a la alianza para que la 4T retome su vocación transformadora en las estructuras económicas reales, más allá de los discursos humanistas.
El coordinador parlamentario reafirma que el PT es una fuerza política que, aun dentro de la alianza con Morena, mantiene una identidad propia que no teme cuestionar el ritmo de la transformación cuando esta parece ralentizarse o alejarse de sus raíces de izquierda.
Con la mira puesta en los retos de 2027, el partido se posiciona como una voz necesaria para equilibrar la balanza, impulsando un debate profundo sobre la economía, la soberanía y la construcción de un sistema más justo y equitativo para el México de los próximos años.

“SALVAMOS EL PLURALISMO”
Leía a algunos críticos del sistema de la 4T que, en el choque de la reforma política por el «Plan B» impulsado por la Presidenta, el PT fue el que lo frenó. ¿Qué opinan de la afirmación de que el PT se convirtió en el salvador de la democracia en México?
A veces lo tomamos como un halago y un reconocimiento, porque creo que es la verdad: el PT salvó la democracia. Salvamos el pluralismo, la inclusión política, la paridad y evitamos el riesgo de no caminar hacia la construcción de un proyecto como el de la 4T. Lo vimos en la práctica en Coahuila; ahí se demostró que teníamos razón en la defensa de lo logrado en las reformas del 77 y 94. Es el sistema ideado por Reyes Heroles, cuya pregunta central era: «¿Dónde quieres a los inconformes del sistema? ¿Echando balazos en el cerro o debatiendo en el Congreso?». Eso fue lo que nos inspiró a discutir la patria que queremos en la ruta democrática.
Ustedes como partido político, buscan llegar al poder…¿Con qué fin?
Por supuesto. Indudablemente. Pero no a cualquier precio sacrificando la pluralidad. La disputa del poder debe ser en el marco de la democracia y la lucha de ideas. Nosotros venimos de una historia donde se disputaba el poder por la vía armada, pero la historia nos enseñó: primero lo de Salvador Allende en Chile, donde se intentó la vía pacífica, pero hubo golpe de Estado. Luego, con la llegada de Chávez a Venezuela, se demostró que por la vía democrática, pacífica y de convicción, se puede lograr el poder público y transformarlo. Brasil, Argentina, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y México siguieron esa ruta. Estamos en el ejercicio del poder y reformando la Constitución de 1917, artículo por artículo, para recuperar su esencia.
¿Cómo quedó la relación con la Presidenta y con Morena esa diferencia de fondo por el «Plan B», en vías a renovar la alianza de estos 8 años?
Estamos en buenos términos, con mayor reconocimiento y respeto. No hay duda de que el PT es «más 4T» que Morena; ayudamos a Andrés desde el Éxodo por la Democracia. Sin el PT, Andrés no hubiera sido Jefe de Gobierno. Nos mantuvimos con él en 2006 y 2012 cuando otros lo desahuciaron. Ayudamos a construir el movimiento Morena. Ese ejercicio está ahora en mejores términos con la Presidenta, a quien apoyamos al 100%, y con Morena, que nos reconoce.
¿Tienen más diferencias con la Presidenta que con Andrés Manuel López Obrador?
No. No tuvimos muchas diferencias con Andrés Manuel y tampoco las tenemos con la Presidenta. Damos nuestro punto de vista y mantenemos nuestra propuesta. A veces hay asesores equivocados, desde nuestro ángulo, que orientan de una forma y eso es lo que causa tropiezos.
En la alianza con Morena el PT se convirtió en una fuerza legislativa de peso, pero no ha avanzado en los otros niveles de gobierno, como el Ejecutivo. ¿Qué les ha faltado?
Sí, tenemos un crecimiento diferenciado por entidad federativa. Estamos luchando para avanzar en gobiernos municipales, congresos locales y gubernaturas. Nuestra prioridad siempre ha sido la unidad del proyecto de izquierda, y eso nos ha causado lentitud para llegar a otros espacios de poder, compitiendo primero con el PRD y ahora con Morena. Pero creo que pronto tendremos oportunidad de avanzar.
¿Cómo ha evolucionado su papel como coordinador del Partido del Trabajo en San Lázaro desde 2008 hasta ahora, especialmente en la interlocución con el Ejecutivo y con Morena?
Pues mira, desde que llegamos tuvimos la fortuna, gracias a la voluntad del pueblo de México, de ser diputados de la primera legislatura de la 4T. La dirigencia nacional nos dio la oportunidad de coordinar al grupo en esa primera legislatura. En la segunda presidí la comisión de infraestructura y en esta tercera estamos de nuevo coordinando al grupo. La decisión estratégica de priorizar la recuperación de la Constitución de 1917 sobre la convocatoria a un nuevo constituyente, evitando así confrontaciones innecesarias con la derecha.

“El PT salvó la democracia. Salvamos el pluralismo, la inclusión política, la paridad y evitamos el riesgo de no caminar hacia la construcción de un proyecto como el de la 4T”
Con Morena, la interlocución ocurre principalmente a través de la dirigencia nacional, manteniendo un diálogo fluido con sus coordinadores parlamentarios. Aunque han surgido diferencias puntuales, como en el caso de la reforma a las Afores, el PT prioriza el consenso para avanzar en el proyecto de transformación nacional, manteniendo su independencia ideológica.
¿Qué tan satisfechos están ustedes de esa alianza que han hecho con Morena y con la Cuarta Transformación? Se ve que el PT ha sido un ganador, ha crecido bastante; prueba de ello es que tiene más de 70 diputados, lo que nunca había logrado en su historia como partido político.
Es nuestra fracción más numerosa; actualmente nuestro grupo tiene 49 porque le prestamos diputados a Morena para que lograran los 251. Estamos satisfechos, pero en un 80% porque sentimos que Morena se ralentizó en la ruta de una transformación más profunda. Comprendo que la relación con Estados Unidos ha sido complicada y es un frente poderoso que impide acelerar el ritmo. Nos dio gusto que con la llegada de la Presidenta avanzamos más en reformas constitucionales sobre Pemex y CFE. No hemos avanzado tanto en banca de desarrollo, banca social o en ayudar a que crezcan las empresas sociales; eso lo entendemos por el respaldo al «Plan México», pero el ritmo se ha ralentizado.
Morena es de izquierda y el Partido del Trabajo también. ¿Cuáles son las diferencias entre una izquierda y otra?
Hay diferencias fuertes. Somos un partido auténticamente de izquierda, el único en México que propone en su plan de acción la construcción de una sociedad diferente; no solo un cambio de modelo económico, sino de sistema. Ahí Morena titubea y se queda en un concepto más laxo de «estado de bienestar» o «estado humanista», que está más en la parte subjetiva que en la estructura objetiva. Ahí es donde Morena a veces se corre al centro o centro-derecha, y eso no nos parece correcto. Por eso nos estamos «tironeando» hacia la izquierda. Morena a veces prefiere al Verde porque el PT es un espejo donde se ven reflejados y sienten que no se parecen, lo cual nos parece un error.

al denominado «Plan B» de reforma constitucional impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum.
¿Qué mensaje le manda a Jalisco? Hay un diputado que ha sido muy cuestionado por su pasado. ¿Qué tanto se preocupan por cuidar los perfiles de los candidatos?
Invito a que el petismo en Jalisco se ponga las pilas, pues hace falta mayor dinamismo, apertura y crecimiento. Los que tienen cargo público deben comportarse correctamente. Nos llama la atención lo que pasa en Jalisco, y la instancia nacional debe poner más atención en los perfiles.
¿Algo más que quiera añadir? ¿Cómo ven el 2027?
Los invito a conocer nuestro partido: somos de izquierda, incluyentes, abiertos, y aquí se da el debate político para construir prácticas diferentes. Sobre 2027, lo vemos muy bien en la ruta de la 4T, porque desafortunadamente para muchos no hay oposición de derecha: sus partidos no están aglutinados, y si van solos no tienen opción. Además, se están dejando influenciar por el discurso de la derecha norteamericana, al estilo Trump, lo cual vimos que fracasó en los experimentos de Chihuahua y Michoacán.
“ES URGENTE RESCATAR AL CAMPO DEL ABANDONO Y ELIMINAR A LOS INTERMEDIARIOS'»
Se ha cuestionado mucho a la 4T por el abandono del campo. Productores han tomado carreteras señalando que no hay política agropecuaria, e incluso que este gobierno es «más neoliberal que los anteriores». ¿Cómo ven esta problemática?
Señalo autocríticamente que sí nos ha faltado una política agropecuaria integral. Leo el campo en tres segmentos: el que ocupa subsidios (pequeño productor, fertilizantes) está bien atendido. La capa intermedia, que ocupa financiamiento y respaldo, es la que tenemos abandonada. Y la gran agricultura, que solo ocupa trámites para exportar, también está atendida. Nos hace falta atender a los intermedios. Desaparecimos la Financiera Rural y quisimos crear la Banca de Bienestar, pero ahí es donde siento que falla. No hay financiamiento, ni asesoría técnica. La demanda de maíz, frijol, trigo y arroz sigue creciendo, pero no la producción, por lo que dependemos de la importación. No estamos en la soberanía alimentaria que alguna vez tuvimos.

El sistema político ideado por Reyes Heroles, la pregunta fue: «¿Dónde quieres a los inconformes del sistema? ¿Echando balazos en el cerro o debatiendo en el Congreso?». Eso fue lo que nos inspiró a discutir la patria que queremos en la ruta democrática”.
¿Quiénes han fallado?
Nos han fallado quienes han tenido esa responsabilidad: los secretarios. Autocríticamente, espero que pronto resolvamos esa ruta. Nos vamos a meter a fondo, integrando el «Plan México» a la agroindustria, ya que actualmente vendemos materia prima y nos hace falta procesarla.
Productores cuestionan cómo es posible que ellos vendan a cuatro pesos y la tortilla cueste más de veinte. La peor parte se la lleva el productor.
Ahí tenemos un problema de organización. Del productor al que hace la tortilla no debería haber intermediarios, pues ellos se quedan con la mayor parte de la utilidad. Ahí debe entrar con fuerza lo que antes hacían instancias como Conasupo o Liconsa. Liconsa trabaja bien con la leche, pero necesitamos darle más dinero para que ningún niño se quede sin su litro de leche diario.
