EL EJERCICIO DEL PODER
Por Gabriel Ibarra Bourjac
Después de que Mario Delgado, presidente nacional de Morena, diera a conocer las decisiones que se tomaron en la cúpula de la llamada cuarta transformación, no cabe duda que el presidente López Obrador buscará mantener el ejercicio del poder hasta el último momento de su gobierno y muy posiblemente lo pretenda extender hasta más allá del sexenio.
La entrega del bastón de mando a la doctora Claudia Sheinbaum que hizo López Obrador un día posterior a que se conociera que había sido la ganadora del proceso interno en Morena para elegir a quien coordinará a los comités de defensa de la cuarta transformación y que se convertirá en la candidata presidencial, es un simbolismo, pero sin la transferencia de ese poder.
Dentro de ese simbolismo la doctora Sheinbaum tomó su primera decisión que fue haberle pedido a Omar García Harfuch que se registrara para contender por la jefatura de gobierno de CDMX, de otra forma, el ex titular de la Secretaría de Seguridad de su gobierno, no lo hubiera hecho.
Seguramente la doctora Sheinbaum consultó al presidente para proceder de esta forma y la respuesta debió ser positiva. De acuerdo a trascendidos, García Harfuch no era del agrado del presidente por diversas razones, prejuicios o vaya usted a saber. Sin embargo, el joven policía se ganó la confianza de Claudia Shenbaum con resultados y lealtad.
Lo que le queda a Claudia Sheinbaum es entender su realidad y actuar con inteligencia hasta que se siente en la Silla del Águila, si el voto ciudadano así lo decide. Y entonces, hacer su juego y se repita la historia de Calles, Echeverría y Salinas.
A Omar García Harfuch los duros y radicales de Morena se le dejaron ir a la yugular con una intensa campaña en los que estuvieron inmersos personajes cercanos al Presidente, por lo que hay lugar a pensar que es la mano que mece la cuna.
Y así fue como lograron que sea Clara Brugada quien se convierta en la candidata a la Jefatura de Gobierno de la capital del país, con el argumento de paridad de género, después de que García Harfuch le sacó una ventaja de cerca de 15 puntos.
Con este suceso bastó para corroborar el escaso margen de maniobra que tiene Claudia Sheinbaum para incidir en las postulaciones a las candidaturas a gubernaturas en las nueve entidades. El tema de encuestas resultó tan flexible ante el factor paridad de género tan oportuno que ayudó para hacer los acomodos de acuerdo al interés de quien manda.
Vistas las cosas que han sucedido habrá de preguntarnos, ¿qué viene en el futuro de las relaciones y el juego del poder dentro de la 4T?
Tenemos a un presidente que al igual que otros que le antecedieron buscará prolongar su poder más allá de su sexenio y crear un maximato, como en su tiempo lo hizo Plutarco Elías Calles al manejar los hilos del poder con los presidentes Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio, Abelardo L. Rodríguez, hasta que el presidente Lázaro Cárdenas decidió expulsarlo de México y exiliarlo a Estados Unidos.
Después los presidentes Luis Echeverría y Carlos Salinas quisieron hacer lo mismo, intento que no fructificó, porque una cosa es ser candidato presidencial, y otra muy distinta, es convertirse en Presidente de México.
Lo que le queda a Claudia Sheinbaum es entender su realidad y actuar con inteligencia hasta que se siente en la Silla del Águila, si el voto ciudadano así lo decide.
Y entonces, hacer su juego y se repita la historia de Calles, Echeverría y Salinas.
