LOS JUEGOS DEL PODER
Por Gabriel Ibarra Bourjac
En las carreteras de México, las grúas no solo arrastran vehículos; cargan con el peso de un sector atrapado entre la profesionalización y el contubernio.
La Asociación Nacional de Empresarios Mexicanos de Grúas (AGRUAS), liderada por Enrique Dueñas Rodríguez, representa a quienes buscan dignificar esta industria, pero enfrenta un enemigo persistente: las grúas piratas, alimentadas por la complicidad de autoridades y la indiferencia de un sistema que premia la irregularidad.
Un llamado a la acción
AGRUAS no solo denuncia; propone. Ha solicitado al gobierno federal y estatal fortalecer los reglamentos, sancionar a los funcionarios que contratan grúas irregulares y crear comisiones intersectoriales para combatir las prácticas ilícitas.
Un gremio que busca redimirse
AGRUAS, fundada en 2019 para defender los intereses de empresarios dedicados al arrastre, salvamento y depósito de vehículos, agrupa a más de 80 empresas con unas 2,000 grúas reguladas a nivel nacional. Su misión es clara: promover un servicio profesional, certificado y confiable, en un país donde, por cada grúa legal, existe una pirata operando al margen de la ley. “No pedimos más leyes, sino que se cumplan las existentes. Queremos un piso parejo, no privilegios”, diría un empresario gruero en el tono que AGRUAS ha defendido en foros como Expo Grúas 2025.
Sin embargo, el camino es cuesta arriba. En Jalisco, donde AGRUAS tiene una presencia significativa, las grúas piratas generan pérdidas de hasta el 80% para las empresas legales, cobrando tarifas exorbitantes que van de 6,000 a 15,000 pesos por servicios que no superan los 1,500 pesos según el tabulador oficial. Estas unidades, carentes de permisos y seguros, operan con la venia de policías viales y municipales, en un esquema que huele a extorsión institucionalizada.
La sombra de la corrupción
En Jalisco en el pasado reciente se denunció hasta el cansancio “
el secuestro de vehículos” disfrazado de servicio público por el contubernio entre malos servidores públicos y grúas piratas. Los ciudadanos han pagado el precio de una corrupción ante la cual la autoridad cerraba los ojos, cual fariseos que se dicen honestos mientras lucran con el erario. La Fiscalía Anticorrupción de Jalisco poco ha hecho ante este mal tan arraigado en los gobiernos.
El compromiso con la honestidad
Pese a las adversidades, AGRUAS apuesta por la profesionalización. Eventos como Expo Grúas, que en 2023 duplicó su alcance con 6,000 metros cuadrados de exhibición y 3,000 visitantes, son un escaparate para mostrar que el sector puede operar con excelencia. Las empresas asociadas, como Grúas Kings, liderada por Oscar Reyes Valdez, invierten en certificaciones ISO 9001:2015, unidades eléctricas y programas de Transporte Limpio, demostrando que la honestidad y la calidad son posibles en un gremio estigmatizado.
“Ser gruero es más que mover vehículos; es proteger el patrimonio de las familias con integridad”, diría Reyes Valdez, reflejando el ethos que AGRUAS promueve. La asociación impulsa capacitaciones, certificaciones y alianzas con proveedores de México, Estados Unidos y Canadá, buscando un estándar internacional que contrarreste la percepción negativa del sector. Sin embargo, sin una regulación efectiva, estos esfuerzos chocan con la realidad de las grúas piratas, que operan sin seguros ni responsabilidad, poniendo en riesgo a usuarios y transportistas.
Un llamado a la acción
AGRUAS no solo denuncia; propone. Ha solicitado al gobierno federal y estatal fortalecer los reglamentos, sancionar a los funcionarios que contratan grúas irregulares y crear comisiones intersectoriales para combatir las prácticas ilícitas. En Jalisco, donde la Ley de Movilidad y una Norma Técnica de 2018 ya regulan el servicio, Dueñas insiste: “No necesitamos más leyes, sino voluntad política para aplicarlas”.
La lucha de AGRUAS es también una batalla por la confianza ciudadana. Los grueros legales, que operan bajo tarifas reguladas y con unidades certificadas, son víctimas de un sistema que premia la corrupción. Mientras las autoridades miren a otro lado, el ciudadano seguirá pagando el costo de la impunidad.
El sector de grúas, como muchos en México, refleja una dualidad: la honestidad de quienes buscan profesionalizarse y la sombra de una corrupción que se resiste a desaparecer. AGRUAS, con su lucha contra las grúas piratas, es un ejemplo de resistencia, pero su éxito dependerá de una sociedad que exija transparencia y de un gobierno que deje de ser cómplice.
