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24 de julio de 2024
OPINIÓN

¿Que regrese la vicepresidencia en México?

Mariano Otero

MENSAJE DEL EDITOR

Por Hiram Valdez Chávez

El regreso de la vicepresidencia en México es un tema pendiente , será posible el regreso de la figura de la vicepresidencia de la República, comprender el origen de la vicepresidencia de corte estadounidense, es decir, la que se implantó por imitación en gran parte de los países latinoamericanos, es esencial para advertir con claridad que su diseño no respondió a la búsqueda de estabilidad y sucesión inmediata en caso de ausencia del presidente, sino que fue prácticamente el efecto colateral de un diseño institucional que procuraba resolver otros problemas.

Con la llegada de Venustiano Carranza al poder y la posterior promulgación de la Constitución de 1917, el puesto de vicepresidente fue suprimido definitivamente.

Por un lado en el debate existe la tesis de que el Presidente de la República tiene entre sus colaboradores más cercanos a su secretario particular, privado, secretario ejecutivo, asesores  pero le falta alguien en quien confiar plenamente por seguridad, por economía, por confiabilidad, por confidencialidad, por consejería para poder gobernar bien y la persona ideal es tener un vicepresidente de la República, con funciones muy estrictas de confianza y únicamente depender directamente del Ejecutivo, que entre estas figuras presidente y vicepresidente contará con un colegiado de asesores expertos.

Y por otro lado, los escasos estudios sobre la vicepresidencia publicados hasta el presente tienen un carácter descriptivo, parte de una hipótesis que la vicepresidencia es origen de numerosos conflictos y en última instancia, de inestabilidad política; mientras que su función original sucesoria puede ser desempeñada por otras figuras con idéntica eficacia. Por lo tanto, se debate la propuesta de reinstaurar la vicepresidencia en México.

Específicamente, González Reyes proponía restablecer la vicepresidencia, y hacerlo con un sistema de fórmula presidente-vicepresidente para su elección. El argumento era el siguiente: asumiendo que en el siglo XXI el presidente y el vicepresidente pertenecerán al mismo partido, no se darán entre ellos las pugnas de que fue testigo el siglo XIX. Aludía la “deficiente ingeniería constitucional” del siglo XIX como única responsable de tales pugnas, puesto que el vicepresidente era -según el sistema electoral vigente a la sazón- el candidato a presidente que había quedado segundo en la carrera, y por tanto mantenía la ambición de trepar al primer peldaño del poder; de aquí que los choques con el presidente fueran naturalmente esperables. En efecto, tal como sugiere Pantoja Morán (1998: 255), una vicepresidencia derivada de ese sistema electoral era un disparate constitucional: “se elegía como vicepresidente, y en consecuencia a quien podía sustituir en sus funciones al presidente y a quien presidía el Consejo de Gobierno, al rival más cercano del propio presidente en la lucha electoral” y “El restablecimiento de la vicepresidencia -como sucede en países como Estados Unidos, Colombia, Argentina, etcétera- no afecta en nada el desempeño del Ejecutivo; al contrario, lo protege en casos de ausencia de éste”.

El origen de la vicepresidencia estadounidense resulta claramente relevante si se considera que los arquitectos de numerosas Constituciones latinoamericanas -entre ellas las mexicanas, que incluían un vicepresidente- imitaron los contenidos y formas de la ley fundamental de Estados Unidos para abordar la sucesión en sus países.

La Constitución mexicana de 1824 incorpora la figura de un vicepresidente que reemplazará al presidente cuando éste se vea incapacitado para liderar el Ejecutivo. Además, este vicepresidente será quien haya quedado segundo en la carrera por la presidencia.

La vicepresidencia desaparecería en las Bases Constitucionales de 1836; reaparecería en 1846 con el retorno a la Constitución de 1824; desaparecería nuevamente en 1847 mediante el Acta Constitutiva de Reformas; sería restaurada mediante la Reforma Constitucional de 1904, y anulada finalmente por la Carta Magna de 1917.

La vicepresidencia fue eliminada en 1847 por el Acta Constitutiva de Reformas. Como ejemplo de propuesta a favor de esta supresión se puede mencionar la postura del diputado jalisciense Mariano Otero:

En ninguna parte de la Constitución de 1824, se presenta tan defectuosa como en la que estableció el cargo de vicepresidente de la República … del todo inadecuada para un país en que las cuestiones políticas se han decidido siempre por las revoluciones… la Constitución de 1824 …acordó conferir este último cargo al que tuviera menos votos, declarando así que el vicepresidente de la República seria el rival vencido del presidente, es preciso asombrarse de que se hubiera admitido una combinación tan funesta (Mariano Otero citado en Soberanes Fernández, 2013: 199).

La Constitución con mayor vigencia del siglo XIX; la de 1857, no incluía la figura vicepresidencial, los motivos son muy claros: “por la experiencia que se había tenido, particularmente con el general Santa Anna, los liberales, grupo triunfador, suprimieron ese cargo”.

La reinstauración de la vicepresidencia en 1904 se realizó bajo términos distintos a los repetidos a lo largo del siglo XIX: en lugar del sistema de doble voto por elector, que otorgaba la presidencia a quien quedara en segundo puesto, se votaba -siguiendo el modelo de Estados Unidos- por una fórmula, cuya propia constitución requería un acuerdo previo entre candidatos que, se suponía, evitaría una vez en el poder las tensiones presidente-vicepresidente conocidas en el pasado. En todo caso, esta reforma se produjo en el marco del Porfiriato, de manera que su verdadero significado debe leerse a través del filtro de un régimen dictatorial y personalista. En primer lugar, Díaz no llegaba a un acuerdo con su candidato a vicepresidente, sino que lo elegía “a dedo” y bajo las condiciones impuestas por aquél. En segundo término, la función sucesoria del vicepresidente quedaba desnaturalizada, tal como demuestran los hechos: en 1911, como consecuencia de la agitación política contraria al régimen, Díaz no sólo renunció a la presidencia, sino que envió al Congreso también el texto de renuncia de su vicepresidente, Ramón Corral (Villalpando, 2003).

La vicepresidencia sería suprimida por la Constitución de 1917. En este caso, los motivos vuelven a ser expuestos con claridad meridiana por participantes de la redacción del nuevo texto. Venustiano Carranza, Jefe del Ejército Constitucionalista y ponente ante el Congreso Constituyente, representa un ejemplo de esta posición: afirma que la vicepresidencia no hizo en el pasado más que debilitar al gobierno de la República, procurar la elección del presidente para ocupar su puesto, o ser un instrumento de aquellos en el poder para conservar el monopolio del mismo en caso de que faltase el primer mandatario.

El regreso de la vicepresidencia moderna, sería con un diseño institucional que evitara errores del pasado, supondría una importante mejora para el conjunto del Ejecutivo mexicano, sobre todo la importancia de contar con los mejores asesores para tomar las mejores decisiones y no ocurrencias o decisiones unilaterales que puedan a afectar al país a largo plazo.

Las preguntas serían, es indispensable la creación de la vicepresidencia para los efectos de ayudar al titular del ejecutivo, es necesario el vicepresidente de la República por las ausencias y solicitudes de licencia del Ejecutivo, el vicepresidente va a colocarse en una situación cercana con el presidente de la República para conocer los asuntos internos y externos de la misma presidencia a comparación de los secretarios de estado o de las cámaras, es menester la creación de la vicepresidencia para desahogar funciones inherentes al cargo del titular de la unión, es viable esta creación del vicepresidente de la República por los asuntos de extrema importancia que le instruya el titular del Ejecutivo y desahogar problemas el mismo, la edad de nuestros presidentes de la Republica influye demasiado por el desgaste diario que señalan los expertos que en los seis años que duran en su mandato envejecen de cinco a seis años más de vida.

Sin duda se puede acordar una alternativa de diseño institucional en que la instauración de la vicepresidencia podría tener efectos positivos el debate sin duda alguna sigue en el aire.

 

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