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7 de julio de 2024
OPINIÓN

Muerte prematura del INSABI

EL EJERCICIO DEL PODER

Por Gabriel Ibarra Bourjac

Lo que mal empieza, mal termina.

¿Cómo crear un cambio de fondo al complejo y gigantesco sistema de salud de México con alguien completamente ajeno al mismo, sin antecedente, como el caso de Juan Antonio Ferrer, nombrado para estar al frente del INSABI, que sólo había trabajado en el cuidado del patrimonio cultural del INAH y había sido director de zonas arqueológicas en Chiapas y Veracruz?

De los grandes fracasos del gobierno de la llamada “Cuarta Transformación” el más doloroso sin duda es el del INSABI, el servicio de salud es uno de los puntales de lo que se denomina el Estado del Bienestar, además de la promesa del Presidente de que México tendría medicamentos y servicios de salud totalmente gratuitos  al nivel de Dinamarca.

Qué equivocción del Presidente López Obrador. Ignorar el perfil de quien se encargaría de ejecutar la política de salud de un gobierno del bienestar en el que la salud es una de las cuatro patas de la mesa y que estaría dirigida al sector más desprotegido del país y ha permanecido y permanece fuera de algún sistema seguridad social y que encuadra a más de la mitad de la población.

Fue el 9 de abril del 2019 cuando el Presidente López Obrador anunció la creación del Instituto Nacional para el Bienestar (INSABI) con la finalidad de garantizar el derecho a la salud a las personas que no cuentan con un seguro médico.

En octubre del mismo año López Obrador haría el anuncio de la desaparición del Seguro Popular y que éste sería sustituido por el INSABI que entraría en funcionamiento el 1 de enero del 2020.

La característica del Seguro Popular diseñado por el doctor Julio Frenk Mora en 2003 durante el gobierno del Presidente Vicente Fox fue brindar protección financiera a la población que carece de seguridad social a través de la opción de aseguramiento público en materia de salud; crear una cultura de pago anticipado y disminuir el número de familias que se empobrecen anualmente al enfrentar gastos de salud.

El Seguro Popular nació con amplio respaldo político, superando la oposición inicial que tuvo del IMSS al lograr el doctor Julio Frenk la protección financiera se reconociera como uno de los tres retos fundamentales del Programa de Salud 2000-2006.

En la Cámara de Diputados tuvo el respaldo del 73% de los votos y con el 94% en el Senado, lo que se traduce un amplio respaldo político.

REESTRUCTURAR EL SISTEMA DE SALUD

Con el INSABI el gobierno de la 4T pretendía reestructurar todo el sistema de salud, como lo declaró el Presidente López Obrador y se ocuparía de la atención de quienes no tienen posibilidades de contar con un seguro de la población no asegurada.

“Esta iniciativa contará con el respaldo de los gobiernos estatales que están conscientes de que hace falta mejorar el sistema de salud”.

Sin embargo, de las 32 entidades, 23 únicamente aceptaron adherirse al INSABI. Las entidades que no se integraron son: Aguascalientes, Baja California Sur, Guanajuato, Jalisco, Nuevo León, Chihuahua, Coahuila, Michoacán y Tamaulipas.

LA CORTINA DE HUMO

En medio del inmenso ruido que provocó la enfermedad del Presidente (que si se desmayó, que si fue accidente cerebro vascular, que si fue leve contagio de Covid-19) y que durante tres días estuvo ausente de los reflectores, dejando correr todo tipo de especulaciones, se dio a conocer la desaparición oficial del INSABI, que tuvo una muerte prematura, cuya vida no pasó de los 26 meses, poco más de dos años.

Ante tantas quejas de falta de medicamentos, manifestaciones de los familiares de niños enfermos de cáncer que se estaban muriendo porque simplemente no había medicamentos que el gobierno de la 4T se comprometió a abastecerlos en forma gratuita.

A iniciativa de Morena el que prometió ser uno de los grandes programas estelares de la política social, quedó eliminado al votarse el decreto la pasada semana en la Cámara de Diputados con 267 votos a favor y 222 en contra y una abstención.

De los grandes fracasos del gobierno de la llamada “Cuarta Transformación” el más doloroso sin duda es el del INSABI, por diversas razones, una, porque es uno de los puntales de lo que se denomina el Estado del Bienestar, además de la promesa del Presidente de que México tendría medicamentos y servicios de salud al nivel de Dinamarca, considerado uno de los mejores del mundo.

Lamentablemente terminó en un terrible fiasco, sin pies ni cabeza que obligó a darle temprana sepultura.

Hasta el momento el Presidente ha guardado silencio sobre la desaparición del INSABI, cuyas funciones se trasladan a IMSS-Bienestar.

 

 

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