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6 de julio de 2024
OPINIÓN

Cómo evitar una elección de estado

QUE VOTE MÁS DEL 60% DEL PADRÓN ELECTORAL

Por Francisco Javier Ruiz Quirrín

EL PRÓXIMO día 2 de junio, día de los comicios electorales en este 2024, habrá una “elección de Estado”.

¿Qué significa esto?

Que el gobierno de la llamada “cuarta transformación” utilizará todo el aparato público, todos los recursos a su alcance, la influencia de 23 gobernadoras y gobernadores, las fuerzas armadas y hasta el aparato electoral, para sacar adelante a su candidata presidencial, Claudia Sheinbaum.

Se antoja entonces poner sobre la mesa una pregunta a la coalición “Fuerza y Corazón por México”, opositora a MORENA: ¿Cuentan con la suficiente estructura (recursos humanos y económicos) para movilizar a su gente el “Día D” y conducirla a las casillas, pero más allá de eso, están listos con todo un aparato necesario para defender el voto?

Este cuestionamiento lo hice a la secretaria de organización del comité ejecutivo nacional del PRI –Graciela Ortiz-, durante su más reciente visita a Hermosillo y la respuesta fue la exposición de un gran deseo: “Estamos preparándonos”.

A estas alturas de la campaña, todos sabemos que la fórmula para que MORENA no arrase en los comicios y, más aún, que sus opositores puedan aspirar al triunfo, es que acuda a las urnas cuando menos el 60 por ciento del total del padrón electoral, que se acerca a los cien millones de ciudadanas y ciudadanos.

Porque el gobierno de López Obrador, movilizará a 20 millones de personas, -entre adultos mayores, jóvenes becados y grupos indígenas- y siendo generosos pudiera obtener cinco millones de votos más, pero una oposición participativa igualaría ese número de votos e incluso, podría superarlo hasta llegar a 30 millones.

Claro, repetimos, la fórmula es que salgan a votar.

Y es que el aparato de Estado del Presidente no se conformará con la movilización. Hay “jugadas de una perversidad mayor” en aras de derrotar a los adversarios.

Por ejemplo, algo inédito: El ejército se encargará de vigilar, supervisar y hasta controlar todos los movimientos que se produzcan en las casillas electorales a lo largo y ancho de la república. Es parte de la “militarización” que nos han impuesto.

Como sabemos, AMLO le ha entregado un poder extraordinario a los mandos del ejército mexicano: el control de los aeropuertos, las aduanas, la distribución de medicinas y más allá de eso, los puso como encargados de la obra pública. Las grandes obras emblemáticas como el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y hasta las nuevas vías del tren de Nogales a Ímuris, en Sonora, están a cargo de las fuerzas armadas.

Y como también es de nuestro conocimiento, la Secretaría de la Defensa Nacional tiene como parte de su estructura al Banco del Ejército. Bueno, pues ha trascendido que la forma de pago a las empresas contratadas para realizar dichas obras, no es vía transferencia o con cheque, sino que es en efectivo.

Desde luego, todo se justifica ante el Sistema de Administración Tributaria (SAT), basados en el cumplimiento de un contrato que si bien no pasó por la licitación, sí fue asignado de manera legal. Pero el pago se efectúa por el ejército, en efectivo, y en la entrega-recepción de esos movimientos no hay mayor prueba contable.

Evidentemente, el manejo de efectivo con propósitos electorales por el gobierno federal podrá justificarse de muchas maneras y hasta “lavarlo” dentro de la Ley.

Hace unos cuantos días, se informó que existen entre 4.5 y 5 millones de credenciales de elector que, o bien no han sido reclamadas por sus titulares o algunos de estos últimos ya han desaparecido. ¿Alguien podría utilizar gran parte de ese número de credenciales para ayudar a una elección de Estado? La respuesta sería, sin duda, afirmativa.

El gobierno tiene el suficiente dinero para cubrir todo el territorio nacional de representantes y vigilantes de las casillas en las 32 entidades. La pregunta es si la oposición cuenta con el dinero y las y los ciudadanos que estén al pendiente de las casillas, pero sobre todo, que al final de la jornada de este 2 de junio, supervisen el buen movimiento de las urnas en el traslado a los organismos electorales.

El año 2021, en Sonora, se dejó constancia por varios testimoniales, que la oposición se retiró (o fue retirada con “incentivos”) de las casillas y los representantes de MORENA dispusieron de las actas. Hubo resultados oficiales en los que los candidatos del gobierno le aplicaron “zapato” a los opositores. Es decir, llegaron actas a los comités municipales electorales con resultados de 850-0.

Si en todo el país la oposición “se está preparando” para defender el voto como dice Graciela Ortiz, 40 días no serán suficientes para armar ese ejército de defensa.

Y en el específico caso de Sonora, el dirigente priista en el Estado, Rogelio Díaz Brown, informó que se requieren alrededor de 36 mil ciudadanas y ciudadanos (entre titulares y suplentes) para la representación y vigilancia de las casillas el “día D”.

Ante esto, “Roger” aseguró que se trabaja para ese efecto y esperaba tener éxito.

¿Estará preparada la oposición para vigilar y defender el voto el 2 de junio, ante una evidente elección de Estado?

Los hechos hablarán.

Y lo determinante será la participación ciudadana. Si acude a las urnas mínimo el 60 por ciento del total del padrón electoral, será muy difícil para el Presidente y MORENA manipular algún resultado en contra.

 

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