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6 de julio de 2024
ESTILO DE VIDA

Amenazas del espacio exterior, ¿Qué tan próximas están?

LA TORMENTA SOLAR DEL 10 DE MAYO

Estas tormentas solares generalmente se originan a partir de eventos en la superficie del Sol, como las eyecciones de masa coronal, erupciones solares y corrientes de viento solar de alta velocidad.

 

Por Jorge López Portillo

En lo profundo del vasto espacio, el Sol, nuestra estrella madre, juega un papel crucial en la danza cósmica que rige nuestro planeta. Sin embargo, a veces, su danza toma un tono más agresivo, lanzando chorros de partículas cargadas y energéticas hacia la Tierra en lo que se conoce como Eyecciones de Masa Coronal (EMC). Estos eventos solares, aparentemente distantes, pueden tener consecuencias profundas aquí en la Tierra, manifestándose en forma de tormentas geomagnéticas, fenómenos que inquietan a científicos y gobiernos por igual.

Hace escasos días, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio, más conocida como NASA, y la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) emitieron un boletín de advertencia acerca de una tormenta geomagnética que alcanzaría a nuestro planeta que podría tener fuertes repercusiones.

Este anuncio fue emitido sólo un par de días previos al viernes 10 de mayo, el día que esta tormenta solar llegó a la atmósfera terrestre.

Una tormenta solar, también conocida como tormenta geomagnética, es un fenómeno que ocurre cuando el Sol emite una gran cantidad de partículas cargadas y radiación electromagnética que interactúa con el campo magnético terrestre y la atmósfera superior de la Tierra.

Estas tormentas solares generalmente se originan a partir de eventos en la superficie del Sol, como las eyecciones de masa coronal (CME, por sus siglas en inglés), erupciones solares y corrientes de viento solar de alta velocidad. Las eyecciones de masa coronal son liberaciones masivas de plasma y campos magnéticos del Sol, mientras que las erupciones solares son explosiones repentinas de energía que liberan radiación electromagnética.

Cuando estas partículas y radiación llegan a la Tierra, pueden interactuar con el campo magnético terrestre y causar una variedad de efectos. Entre ellos, la generación de corrientes geomagnéticas inducidas en la superficie terrestre, lo que puede afectar las redes eléctricas y las comunicaciones, así como provocar auroras en latitudes altas y bajas. (nationalgeographic.com.es)

Aunque las tormentas solares ocurren regularmente, la mayoría de ellas son de intensidad moderada y tienen un impacto limitado en la infraestructura terrestre. Sin embargo, es posible que algún día tenga lugar una tormenta mucho más poderosa que comprometa nuestra supervivencia.

La NOAA utiliza una escala de 5 niveles para clasificar la intensidad de las tormentas solares o geomagnéticas, conocida como la escala G de tormentas geomagnéticas.

La categorización de los niveles de las tormentas geomagnéticas fue desarrollada para cuantificar la intensidad de las perturbaciones geomagnéticas causadas por eventos solares, como las Eyecciones de Masa Coronal (EMC). Estas tormentas geomagnéticas pueden tener un impacto significativo en la Tierra, afectando la magnetosfera y generando fenómenos como las auroras boreales y australes, así como perturbaciones en los sistemas tecnológicos y de comunicación.

Tormenta solar.

La categorización detallada de los niveles de las tormentas geomagnéticas, del 1 al 5:

  1. Tormentas geomagnéticas de nivel G1 (Menor): Estas tormentas son las más débiles en la escala y tienen un impacto mínimo en la Tierra. Pueden causar fluctuaciones menores en las redes eléctricas y sistemas de navegación por satélite. Por lo general, las auroras boreales y australes pueden ser visibles en latitudes más altas de lo normal durante estas tormentas.
  2. Tormentas geomagnéticas de nivel G2 (Moderada): Las tormentas de nivel G2 son más intensas que las de nivel G1 y pueden causar perturbaciones moderadas en las redes eléctricas y sistemas de navegación por satélite. Se pueden observar auroras en latitudes más bajas de lo normal durante estas tormentas, y pueden ocurrir problemas en los sistemas de comunicación de alta frecuencia.
  3. Tormentas geomagnéticas de nivel G3 (Fuerte): Estas tormentas son significativamente más intensas y pueden causar perturbaciones generalizadas en las redes eléctricas y sistemas de navegación por satélite. Se pueden producir apagones temporales en áreas afectadas y pueden haber daños menores en los sistemas de comunicación de alta frecuencia. Las auroras boreales y australes pueden ser visibles en latitudes más bajas de lo habitual.
  4. Tormentas geomagnéticas de nivel G4 (Severa): Las tormentas de nivel G4 son extremadamente intensas y pueden causar daños graves en las redes eléctricas y sistemas de navegación por satélite. Los apagones pueden ocurrir en áreas extensas y pueden durar horas o incluso días. Los sistemas de comunicación de alta frecuencia pueden verse afectados significativamente. Las auroras boreales y australes pueden ser visibles en latitudes inusuales durante estas tormentas.
  5. Tormentas geomagnéticas de nivel G5 (Extrema): Estas son las tormentas más poderosas en la escala y pueden tener un impacto catastrófico en la Tierra. Los apagones generalizados pueden ocurrir en grandes áreas, causando interrupciones masivas en la infraestructura eléctrica y de comunicaciones. Los sistemas de navegación por satélite pueden ser severamente afectados, lo que dificulta la navegación y el posicionamiento precisos. Las auroras boreales y australes pueden ser visibles en latitudes muy bajas durante estas tormentas.

La NOAA advirtió que la tormenta geomagnética que impactó la Tierra desde el viernes 10 y hasta el domingo 12 de mayo alcanzó la categoría 5, nivel extremo, primera vez que ocurre un evento así en 21 años.

Hasta el mediodía de este viernes 10 de mayo, los meteorólogos espaciales de la NOAA habían observado al menos siete eyecciones de masa coronal (CME) procedentes del Sol, con impacto en la Tierra desde el mediodía y hasta el 12 de mayo.

El comunicado advirtió que puede haber impacto en las comunicaciones HF/VHF/UHF, los sistemas GPS, las redes de energía eléctrica, la navegación satelital y otro tipo de tecnologías, y que ya se notificó a los operadores de infraestructura crítica. «Pueden producirse problemas generalizados de control de tensión y problemas en los sistemas de protección. Algunos sistemas de red pueden experimentar un colapso completo o apagones. Los transformadores pueden sufrir daños». (eluniversal.com)

Las autoridades advirtieron sobre posibles apagones o interferencias con los sistemas de navegación y comunicación durante el fin de semana, así como sobre auroras en lugares tan al sur como el sur de California, Texas y Florida, en Estados Unidos, y en estados como Sinaloa, Jalisco, e incluso el Estado de México.

Es la tormenta de este tipo más fuerte que ha llegado a la Tierra desde Halloween de 2003. Aquella fue lo suficientemente fuerte como para provocar cortes de energía en Suecia y dañar transformadores en Sudáfrica.

La actividad solar es tan poderosa que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, que monitorea el clima espacial, emitió una alerta de tormenta inusual por primera vez en 19 años, que luego se actualizó a advertencia. La agencia comenzó a observar explosiones en la superficie del sol el miércoles, y al menos cinco se dirigieron en dirección a la Tierra. (nytimes.com)

Las tormentas geomagnéticas de nivel 5 son las más intensas de su tipo, con el potencial de provocar estragos en una escala global. Los efectos de tales tormentas podrían ser devastadores para la vida en la Tierra y para nuestra civilización. Los sistemas eléctricos y de comunicación, pilares fundamentales de nuestra sociedad moderna, están particularmente en riesgo. Las sobrecargas en las redes eléctricas podrían causar apagones masivos, dejando a vastas regiones en la oscuridad y paralizando infraestructuras críticas, desde hospitales hasta sistemas de transporte.

Además, los sistemas de comunicación podrían sufrir interrupciones graves, afectando no solo a las comunicaciones cotidianas, sino también a las redes de emergencia y a la capacidad de coordinación durante crisis. Los satélites, esenciales para la navegación, el clima y la vigilancia, podrían ser dañados o inutilizados, alterando nuestra capacidad para prever y responder a desastres naturales y eventos adversos.

Pero los efectos de las tormentas geomagnéticas no se limitan a lo tecnológico. Existen preocupaciones legítimas sobre los impactos en la salud humana, desde el estrés psicológico causado por la incertidumbre y el caos hasta posibles aumentos en las tasas de enfermedades cardiovasculares debido a la exposición a campos electromagnéticos intensos. Además, las economías podrían sufrir enormes pérdidas debido a la interrupción de la producción y la distribución de bienes y servicios, así como a la depreciación de activos tecnológicos.

En última instancia, las tormentas geomagnéticas de nivel 5 representan una amenaza real y creciente para nuestra sociedad. A medida que nuestra dependencia de la tecnología continúa aumentando, también lo hace nuestra vulnerabilidad a estos eventos solares extremos. La preparación y la mitigación de riesgos se vuelven imperativas en un mundo donde las tormentas solares pueden ser tanto una belleza celestial como una amenaza existencial.

 

 

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